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La Eurocámara pide apoyo para fomentar soluciones tecnológicas innovadoras

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

El Parlamento Europeo adoptó el pasado 7 de junio dos informes de resolución no legislativa dirigidos a la Comisión Europea y al Consejo en los que demanda más estímulos para la innovación en agricultura con un doble objetivo: seguir alimentando a la creciente población mundial y, a la vez, reducir y paliar el impacto ambiental que genera el desarrollo de esta actividad económica.

El primero de los informes aprobados, bajo el título de “Favorecer la innovación y el desarrollo económico en la futura gestión de las explotaciones agrícolas europeas”, cuyo ponente fue el eurodiputado holandés Jan Huitema (Demócratas y Liberales), plantea ofrecer mejores incentivos a los jóvenes y a los pequeños agricultores, y también a las empresas agrícolas familiares para desarrollar las nuevas tecnologías y encontrar soluciones innovadoras a aplicar sobre el terreno.

El segundo se centra en las “Soluciones tecnológicas para una agricultura sostenible en la Unión Europea”, cuyo ponente fue la eurodiputada británica Anthea Mcintyre (Conservadores y Reformistas), y en el que se pide a la Comisión Europea y a los Estados miembros que fomenten la innovación tecnológica. En concreto, la ingeniería genética aplicada a las nuevas tecnologías de selección vegetal (la mecanización, la digitalización, etcétera), algo sobre lo que tendrá que decidir la CE antes de fin de año. También anima a que se investigue la eficacia de los nutrientes para mejorar la gestión de los suelos y del agua, pero implicando a los agricultores en el proceso.

Ambos informes definen bastantes aspectos en común y demandan respuestas similares de la  Comisión Europea, incidiendo sobre el papel que debe jugar la innovación en la tecnología agraria para hacer frente a algunos de los grandes desafíos con los que se enfrenta el mundo, la sociedad en general y la agricultura en particular, como son el cambio climático o el incremento de la demanda de alimentos, como resultado del aumento de la población mundial, así como la amenazas al medio ambiente.

La seguridad alimentaria, un desafío

Como ya se ha dicho tantas veces, se calcula que en el año 2050 la población mundial ascenderá a 9.700 millones de habitantes, lo que significa que los agricultores tendrán que producir alimentos para 2.400 millones de personas más que en la actualidad. Se estima que la producción mundial de alimentos tendrá que aumentar entre el 60 y el 110%.

Afrontar el desafío que supone la seguridad alimentaria mediante un aumento de la producción, con los actuales estándares y rendimientos sin agravar a la vez los actuales problemas ambientales, debido al cambio climático, la contaminación, la propagación de nuevas plagas y enfermedades, así como la actual  y creciente escasez de tierra y agua, se plantea o se impone como una tarea ingente de enormes proporciones.

En este contexto es donde la tecnología y la innovación aplicada juegan un papel esencial y determinante, dado que la agricultura en la Unión Europea, pero también en muchas otras partes del mundo, debe satisfacer un doble objetivo, que consiste en aumentar la productividad y ser sostenible a la vez.

Durante las últimas décadas se han venido desarrollando numerosas y nuevas tecnologías mecánicas, genéticas y digitales con fines agrícolas para mejorar la productividad y reducir el impacto sobre el medio ambiente. Entre los ejemplos, en ambos informes, se destaca la agricultura de precisión, la ganadería de precisión y los tractores autónomos.

La agricultura de precisión, entendida como un tipo de gestión adaptada al conjunto de las explotación que utiliza las TIC, la tecnología vía satélite y la teledetección para optimizar el uso de insumos o medios de producción, reforzando de esta manera la rentabilidad para el agricultor, al mismo tiempo que reduce el impacto sobre el medio ambiente.

EIP-Agri

Como es de sobra conocido, ya en 2012, la Comisión Europea puso en marcha, al menos sobre el papel, la denominada Asociación Europea para la Innovación “Productividad y sostenibilidad agrícolas” (EIP-Agri), cuyo objetivo es acercar la ciencia-tecnología-innovación a la práctica de la agricultura, de tal forma que las actividades de investigación satisfagan las necesidades básicas y los agricultores se sirvan de los resultados en términos de innovación.

EIP-Agri reúne en un mismo escenario a agentes y protagonistas de la innovación, como agricultores, asesores, investigadores, empresas, ONG, etc., y pone en común la financiación, que emana de dos fuentes principales: el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y el programa de investigación e innovación de la Unión, Horizonte 2020.

En la actualidad, el fomento de la transferencia de conocimientos e innovación en la agricultura, la silvicultura y las zonas rurales es la principal prioridad de la política de Desarrollo Rural y cuenta con un total de 2.590 millones de euros, con cargo a los fondos FEADER, asignados a los Estados miembros para proyectos de investigación e innovación en el periodo 2014-2020. Por su parte, Horizonte 2020 está dotado en total con cerca de 80.000 millones de euros para el mismo período y en toda la UE, de los cuales, en concreto, casi 4.000 millones se destinan a la I+D+i en los  ámbitos de la seguridad alimentaria, la agricultura y silvicultura sostenibles, la investigación marina, marítima y de aguas interiores, y a la bioeconomía.

Normas obsoletas

Para el eurodiputado liberal, Jan Huitema, “los agricultores tienen la capacidad y el conocimiento para innovar, pero operan enconsertados por normas obsoletas”. Según su informe sobre la innovación en la gestión de la agricultura y la ganadería en Europa, la agricultura de precisión puede reducir el volumen de pesticidas, fertilizantes y agua necesaria, así como a luchar contra la erosión del suelo. Y los sistemas de gestión, desarrollados gracias a las tecnologías de información y la comunicación (TIC) que, por ejemplo, utilizan los datos recopilados por la robótica aumentan el rendimiento y reducen el impacto medioambiental.

En su resolución anima a la Comisión a que presente soluciones destinadas a promover la utilización de sistemas informáticos de gestión, el seguimiento de datos en tiempo real, la tecnología de sensores y sistemas de detección basados en las TIC, con el fin de optimizar los sistemas de producción.

“Muchos métodos vanguardistas, como combatir las plagas con insectos o producir fertilizantes ecológicos a partir de residuos, ya son posibles, pero, a veces, la normativa europea aún obstaculiza estas innovaciones”, lamentó Huitema, quien añadió que “los eurodiputados acaban de elegir avanzar, en lugar de quedarse anclados en el pasado”.

La difusión de la agricultura de precisión ofrece nuevos planteamientos de gestión integrales de la explotación, como la maquinaria dotada de tecnología GPS/GNSS que, en combinación con los sistemas de aeronaves pilotadas a distancia (RPAS o drones), puede trabajar las tierras de cultivo con precisión centimétrica. Y, en este sentido, pide a la Comisión a que suprima los obstáculos a tal difusión, en particular los relacionados con los sistemas TIC complejos y fragmentados y con cuestiones relativas al nivel de las inversiones.

Las prácticas de precisión son igualmente importantes en la ganadería para garantizar el seguimiento de la salud, la alimentación y el rendimiento de los animales, reduciendo la necesidad de los medicamentos de uso veterinario, incluidos los antimicrobianos; utilizando el estiércol para la producción de energía renovable y fertilizantes mejorados; aumentando la eficiencia energética de los sistemas de alojamiento de los animales, capturando el metano para producir energía y contribuir a mitigar el cambio climático, etcétera.

También anima a los Estados miembros a apoyar a estas prácticas, en concreto aprovechando las posibilidades previstas en las nuevas normas de Desarrollo Rural, que figuran en el Reglamento (UE) 1305/2013 y pide a la Comisión a que en futuras revisiones de la PAC tenga en cuenta el uso de la agricultura de precisión por los agricultores en el contexto de la ecologización, sin dejar al margen a las explotaciones situadas en regiones remotas o periféricas y las de menor tamaño para que tengan acceso a tecnologías polivalentes.

Protección fitosanitaria

En su resolución demanda mayores esfuerzos para desarrollar e implementar plenamente sistemas de gestión integrada de protección fitosanitaria, apoyando la investigación de alternativas no químicas y de medidas de bajo riesgo, así como de plaguicidas más respetuosos con el medio ambiente.

Y así, pide a la Comisión que presenta una “hoja de ruta” para aumentar la sostenibilidad de los sistemas de gestión de plagas, que debería incluir servicios de asesoría, y a promover la adopción de nuevas técnicas, garantizando el acceso de las pymes del sector de la mejora vegetal a los materiales biológicos.

El ponente reconoce que existe un gran potencial para gestionar mejor el riesgo y considera que los actuales instrumentos de gestión de riesgos y gestión de mercados están poco desarrollados, “situación que podría dar lugar a una pérdida de productividad a corto plazo y de innovación a largo plazo”. Por eso, pide a la Comisión que investigue e informe sobre la posibilidad de estimular los regímenes de seguros privados, que cubran adversidades climáticas, enfermedades animales o vegetales, infestaciones por plagas o incidentes medioambientales.

La Comisión debería garantizar también que los procedimientos de participación en las oportunidades que ofrece la Asociación Europea para la Innovación (EIP-Agri) a la investigación aplicada en el sector agrícola y la innovación participativa en la que intervienen las comunidades de profesionales rurales, sea lo más sencillos posible.

En este contexto, demanda una evaluación de los mecanismos de cofinanciación de la AEI-EIP-Agri y otras políticas públicas europeas para incentivar una investigación más eficaz que atienda en mayor medida a las necesidades del mercado y de desarrollo de prácticas agronómicas y agroecológicas sostenibles, pero también que responda a las necesidades empresariales y socioeconómicas, creando grupos temáticos transfronterizos y ofreciendo mayores posibilidades de participación a las empresas.

En el informe se pide a la CE una intervención más activa, elaborando una agenda explícita de innovación e investigación asociadas a los programas Horizonte 2020, y que presente una estrategia global más ambiciosa con resultados cuantificables, a fin de ajustar y orientar la I+D+i a las prioridades de las políticas, y que la PAC proporciones más flexibilidad en la utilización de nuevas técnicas y prácticas, sin que ello se traduzca en un aumento de las cargas administrativas.

Soluciones tecnológicas

Anthea McIntyre, la ponente británica del segundo informe aprobado por el Parlamento Europeo, explicó que la innovación y la tecnología ofrecen posibilidades muy amplias a todas las explotaciones agrícolas y ganaderas. “No se trata, añadió” sólo de un tipo de agricultura o de agricultura a gran escala, sino que tenemos que garantizar que todos nuestros agricultores saquen partido de la innovación tecnológica”.

El informe de McIntyre se centra en la innovación tecnológica como una respuesta esencial al resto que supone incrementar la productividad agrícola de manera sostenible. En el mismo se determinan varios ámbitos en los que la investigación debe fomentarse y apoyarse: la agricultura de precisión,  los macrodatos y la informática, la diversidad genética, la gestión de los suelos, el agua y los nutrientes, la reproducción de precisión, los productos fitosanitarios, el desarrollo de competencias y transferencia de conocimientos, las prioridades de investigación y financiación.

La eurodiputada británica señaló que la selección y mejora vegetal ya ha ahorrado una superficie de la extensión de Letonia y podemos producir más con menos tierra, de manera que no destruyamos toda la biodiversidad que queremos conservar en nuestro planeta”.

Para McIntyre, es importante la gestión del agua, mejorando las técnicas de cultivo para que haga falta menos agua y también examinar la precisión de las técnicas de riego”.

Mayor cooperación

La resolución aprobada propone el fomento de la cooperación entre los científicos y los agricultores y hace hincapié en la necesidad de garantizar una adecuada transferencia de conocimientos hacia los usuarios finales.  En este sentido, afirmó que “desearía que los agricultores se implicaran en crear cosas, en beneficiarse de la tecnología; y que también se muestren la dirección a seguir e identifiquen los problemas que sufren. No es una cuestión que se limite a los laboratorios”, añadió.

Demanda también de la Comisión Europea que adopte medidas  para que el marco regulador de la Unión sea más favorable a la innovación e insta al Ejecutivo comunitario a velar por que la investigación ofrezca soluciones rentables que también sean aplicables a los productores de pequeña escala y en zonas rurales remotas, y a que las granjas y los métodos tradicionales puedan coexistir con los que son punteras en relación con la tecnología.

La ponente considera que muchas técnicas recibirían una mejor acogida si se conocieran un poco mejor, en referencia a los miedos que suscita la aplicación de la tecnología a la agricultura. Y por ello, indicó que “hace falta un debate mucho más amplio y prepararse para contemplar las técnicas disponibles y ver cómo se puede sacarles partido, teniendo en cuenta tanto los riesgos, como las ventajas potenciales”.

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