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Coinnovación agroalimentaria: una visión de cadena

Víctor Yuste. Director General de Foro Interalimentario

El reciente estudio elaborado por el Consejo Económico y Social (CES), bajo el título “La situación de la I+D+i en España y su incidencia sobre la competitividad y el empleo” ha puesto de manifiesto como la situación económica que atraviesa España, desde hace unos años, está dificultando la competitividad de nuestro país y lastrando la creación de nuevos sistemas para “captar ideas” dentro de las propias empresas, y por la “co-creación” con otros actores del sistema, como proveedores o clientes.

Otra cuestión alarmante del informe es que para alcanzar en 2020 el objetivo del 2% del PIB marcado en el Programa Nacional de Reformas, sería necesario duplicar la inversión procedente del sector privado.

Asimismo, el tamaño de las empresas de nuestro país es menor en comparación con las de otros países, es otro factor a tener en cuenta, ya que se reduce el número de “empresas innovadoras”. Se hace necesario, pues, la colaboración entre pymes y grandes compañías.

De ello depende el impulso de la I+D+i en nuestro país, de la creación de sinergias entre instituciones (centros tecnológicos y de investigación) y empresas para favorecer e impulsar la competitividad. Es necesario materializar la colaboración público-privada y saltar juntos el muro que a veces existe entre ambos mundos.

Otro elemento imprescindible para poder explicar y entender la innovación hoy en día es el surgimiento de una nueva realidad, de un paradigma que muchos han calificado como la “cuarta revolución industrial” o “industria 4.0”. La esencia de esta nueva idea es crear asociaciones y vínculos entre los productos, los procesos, los conceptos y las tecnologías para tener y compartir un enfoque transversal.

Se trata de una revolución empresarial que está llegando a todos los sectores, incluido por supuesto el agroalimentario, y que tiene por objetivo unificar y conectar los sistemas, desde la producción hasta los consumidores, pasando por la fabricación, distribución y comercialización. Estamos comprobando que, aunque nos queda camino por recorrer, la digitalización está beneficiando a toda la cadena de valor agroalimentaria. Todos los eslabones tienen que involucrarse y formar parte de esta gran transformación, cuyos beneficios pueden ser enormes.

Para el Foro Interalimentario, la innovación agroalimentaria pasa, entre otros, por la digitalización y desde el sector primario, aunando esfuerzos con el resto de eslabones para impulsar la I+D+i.

Ante el rápido avance de la era digital, el sector tiene que ser capaz de dar una rápida y eficaz respuesta y adaptarse a este cambio estando a la vanguardia en I+D+i que responda a las verdaderas necesidades del mercado, eliminando todo aquello que no aporte valor a la cadena, aprendiendo de los errores y planificando muy bien una buena innovación para alcanzar el éxito: hoy ya no vale "innovar por innovar".

Siguiendo el Manual de Oslo 2005 (OCDE), debemos entender la innovación como la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar del trabajo o las relaciones externas, haciendo todo ello de modo sistemático con el fin de aumentar el volumen de conocimientos.

Así, debemos apostar por un modelo de colaboración, de alianzas estables, en el que todos los eslabones de la cadena agroalimentaria impulsen de manera conjunta modelos en I+D+i. Es imprescindible tener una visión global de todo el proceso para conseguir una innovación acertada que consiga satisfacer las necesidades de los consumidores, mediante modelos de coinnovación para dar con las soluciones más acertadas.

Somos todos conscientes de que sin inversión no hay innovación, y uno de nuestros compromisos es la incorporación de la “doble i” (I+D+i+inversión) a la ecuación de la innovación, apostando por dotar de los recursos económicos, tanto públicos como privados, necesarios a la innovación.

Ejemplo de esta apuesta dentro del área de influencia empresarial del Foro Interalimentario (según un estudio del Institut Cerdà), es el incremento del personal dedicado a I+D+i en un 80% de 2012 a 2015, una inversión de 157 mill €., el lanzamiento de 580 nuevos productos, de los cuales un 42% no existían en el mercado y con un 82% de éxito de los productos lanzados, comparado con una media del 24% en el sector (Nielsen). Esto sin duda es fruto de la coinnovación, ya que permite que los nuevos lanzamientos sean fruto del esfuerzo conjunto de la distribución, la industria y los clientes finales.

El discurso de ver quien innova "más" (sin luego medir el éxito comercial del producto) ha quedado superado, y debe ser sustituido, por el de quien innova "mejor" y de forma más sostenible (medioambiental, económica y socialmente) en el sector agroalimentario. Estoy convencido que el objetivo de todos es impulsar la innovación para ser fuente de creación riqueza y empleo para todos los eslabones de la cadena, compartiéndolo con toda la sociedad, y en beneficio del consumidor, al que debemos proveer de alimentos seguros, de calidad y al mejor precio posible.

Si queremos mantener e impulsar la competitividad de España en materia agroalimentaria, si buscamos reforzar este sector, si aceptamos adaptarnos a los múltiples cambios surgidos por factores externos e internos, tenemos que saber invertir, apostar y confiar en la I+D+i pero con una visión de cadena.

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