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Un mundo sin el sector agroalimentario

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

¿Os imagináis cómo hubiera sido la convivencia en nuestras casas estos días sin alimentos?

Os imagináis qué habría pasado si los productores de alimentos, agricultores, ganaderos, pescadores y la industria que los transforma no hubieran funcionado porque, debido a la baja rentabilidad, a la dureza del medio rural, a los continuos ataques que vienen sufriendo todos en los últimos años, a todas estas cosas y a más, este sector no existiera en nuestro país. Yo no quiero ni pensarlo.

Y es que como todo en la vida, nada se aprecia realmente hasta que no lo tienes, y con el sistema alimentario pasa un poco igual. No lo apreciaremos hasta que no lo tengamos.

Hay que tener respeto por la gente del medio rural que vive y trabaja en el campo, siempre dependiente de los fenómenos meteorológicos, siempre mirando al cielo, porque en su oficina, que es la tierra y son sus fincas, no hay techo, y cuando hace frío o llueve se pasa también muy mal.

Pero los agricultores y ganaderos siempre han estado ahí, produciendo los alimentos que la sociedad consume, apostando por nuevas tecnologías e innovando en los procesos para consguir mejores productos para ellos y su demandas, para conseguir la ansiada “innovación de apellido sostenible”, la cual necesitamos todos o si no, no vamos a ningún sitio; desde mi punto de vista, están muy poco valorados.

Hasta hace unas pocas semanas estaban subidos a sus tractores reclamando precios justos para sus producciones, pero, desde mi parecer y después de hablar con ellos, no solo reclamaban eso. Reclamaban una palmadita en la espalda, unas palabras de ánimo y de reconocimiento que les hiciera sentirse importantes, porque a todo el mundo le gusta y porque realmente lo son, y esta crisis sanitaria lo ha puesto totalmente de relieve.

Y reclamaban, pero me temo que seguirán haciéndolo cuando esto pase, un poco de cariño por parte de la sociedad, de los consumidores. Que valoren su trabajo, aunque también se lo pedían a la Administración Pública, que raras veces ha salido en su defensa cuando un colectivo ha puesto en duda o atacaba el sistema europeo de producción de tal o cual producto, e incluso la calidad de los alimentos que elaboraba.

Cuando esto pase, se retomarán las negociaciones de la Política Agrícola Común (PAC), casi la única política que queda igual para toda la Unión Europea (UE). Se preveían recortes del presupuesto asignado para los próximos años, aunque espero que la Comisión rectifique y se dé cuenta de la importancia que tiene este paquete de medidas para el abastecimiento alimentario de toda Europa en el futuro. Que habrá que adaptarlo a una nueva realidad, pues sí, pero al menos manteniendo el presupuesto.

¿Os imagináis qué habría pasado si los ciudadanos hubieran tenido que esperar a que los alimentos llegaran de otras partes del mundo porque aquí ya no se producen?, como ha ocurrido con las mascarillas y otros equipos sanitarios. Se trata de un ejemplo un poco exagerado, pero nunca descabellado, porque si los agricultores y ganaderos europeos se cansan de producir y mejorar, dejaremos nuestro abastecimiento alimentario en manos de la suerte, y este no es buen negocio.

Al final, como todos pedimos en la vida, los agricultores reclamaban cariño y precios justos. Pues habría que darles ambas cosas. A ver si la sociedad y los que tengan que dárselo reaccionan.

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