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Innovación para la sostenibilidad del trigo en Andalucía

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Se ha desarrollado a través de videoconferencia la tercera jornada divulgativa organizada por el Grupo Operativo supra-autonómico Innovatrigo. Este formato sustituye a la jornada físicas inicialmente prevista debido a la incidencia del COVID-19.

En el evento, titulado “Jornada Técnica sobre Innovaciones para la Mejora de la Sostenibilidad del Trigo”, se ha dado a conocer la evolución de este proyecto que pretende conseguir demostrar cómo a través de la innovación se puede conseguir elaborar y vender a gran escala un pan con certificado bajo en emisiones.

La jornada fue inaugurada por Rosa Gallardo, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba (UCO), que destacó la importancia de la innovación para mejorar tanto la productividad como la economía de los cultivos, pero con sistemas de producción sostenible. Para Rosa Gallardo es clave entender que la sostenibilidad en agricultura debe respetar estos tres pilares: la economía de los agricultores, el impacto social de la agricultura en la España rural y el cuidado del medioambiente.

Por su parte, Jesús Gil, coordinador técnico del GO Innovatrigo y catedrático de la UCO, se mostró seguro de que con Innovatrigo no solo van a demostrar que se puede producir un pan con certificado bajo en emisiones, sino que se va a mantener en el tiempo el proyecto ya que se ha elaborado un manual de Buenas Prácticas Agrarias y un Curso Online para agricultores y técnicos para poder cumplir ese objetivo. Producir con una máxima eficiencia energética y poder certificarlo es clave para el agricultor y el distribuidor ya que pueden vender a un precio más alto un trigo sostenible y con mejor perfil medioambiental.
 
Experiencias y resultados

Francisco Márquez, responsable técnico de la Finca Experimental de Rabanales (UCO), intervino con una ponencia sobre el proyecto y los principales resultados obtenidos de las experiencias desarrolladas por el grupo en las fincas experimentales, y que demuestran cómo las Buenas Prácticas Agrícolas (BPAs) han conseguido no sólo incrementar ligeramente la producción, sino también disminuir los costes totales de producción en aproximadamente 43 €/ha, lo que conlleva un incremento del beneficio bruto de los agricultores en más de un 18% respecto al manejo convencional. Además, ha destacado la reducción del nivel de emisiones de gases de efecto invernadero en alrededor de un 25% gracias principalmente al manejo de la fertilización y a una reducción en un 62% del consumo de combustible en las operaciones de cultivo. Asimismo, Márquez está convencido que con la etiqueta que está desarrollando Innovatrigo, se incrementará aún más la rentabilidad para el agricultor.

Visita virtual

Al no poder mostrarse in situ la aplicación de estas buenas prácticas en la finca experimental de Rabanales de la Universidad de Córdoba, Innovatrigo ha presentado un vídeo del proyecto que muestra el estado de los cultivos y explica a través de algunos miembros del G.O. las BPAs que se han adoptado y los resultados positivos que se están obteniendo gracias a su implantación.

Mesa redonda

En el último bloque de la jornada se desarrolló una mesa redonda sobre “Implantación de Buenas Prácticas Agrícolas y sus beneficios como herramienta clave para la sostenibilidad económica, ambiental y social”.

En ella, Manuel Gómez, responsable técnico de proyectos de la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos, explicó las buenas prácticas relacionadas con la agricultura de conservación que propone el grupo, así como el desarrollo de la implantación de la siembra directa en España y Andalucía, que es la segunda región con más superficie sembrada de trigo, después de Castilla y León, y con más de 114.000ha sembradas de trigo blando en 2019.

Por su parte, Sergio Monzón, responsable de I+D+i de Antonio Tarazona S.L.U, puso de manifiesto la importancia de la fertilización responsable y racional. El uso de fertilizantes más “tecnológicos” junto con una optimización en su aplicación conllevan una mejora en la sostenibilidad tanto económica como ambiental.
Francisco Márquez recordó la importancia de que se trata de un proyecto transversal que implica a toda la cadena de producción, desde el inicio en el campo con la aplicación de las BPAs, hasta la venta de pan con un “label” que lo identifica y da un valor extra.

En este sentido, José María Basanta, secretario general de la Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC), incidió en la necesidad de este tipo de proyectos que vertebran la cadena de valor y que pretenden aportar una remuneración justa a los agricultores, ya que el ajuste de costes que demanda constantemente el sector debe de venir de la mano de la tecnología y no de las rentas de los agricultores.

Alejandro Castilla, técnico especialista titular del área de Producción Agraria del IFAPA, comentó como la mejora varietal hacen que el binomio genética más ambiente se adapte a las necesidades de la industria y por lo tanto cómo el uso de semilla certificada además de asegurar una germinación, homogeneidad y estar libre de patógenos, ayuda a la investigación y a la mejora constante de las variedades.

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