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La innovación en la IA no remonta

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

El número de empresas del sector de la alimentación, bebidas y tabaco que realizaron  inversiones en I+D+i continuó reduciéndose durante 2015, último año del que se tienen datos completos de esta actividad, según la “Encuesta sobre la innovación de las empresas” del Instituto Nacional de Estadística (INE), que viene habitualmente publicándose con retraso de un año.

Se sigue la tendencia a la baja, iniciada en 2008, y puede decirse que las empresas del sector industrial agroalimentario y en general las empresas españolas, no solo no han recuperado aún el nivel pre-crisis de inversión en innovación, sino que tampoco han cambiado esa orientación descendente. Esto indicativo de que la recuperación económica de los últimos dos años está siendo muy desigual y, al menos, hasta esa fecha, no ha llegado aún a este ámbito inversor.

 A cierre de 2015, la economía española contaba con 7.563 empresas que habían realizado actividades directas de I+D+i, una cifra que es un 0,85% inferior a la de un año antes, con 65 empresas menos. De estas, 5.647 empresas realizaron esta actividad de forma continua y 1.916 de forma ocasional.  Supone un 41,8% menos que en 2008, cuando 12.997 empresas (8.562 de forma continua y 4.435 de manera ocasional) realizaron actividades de investigación e innovación.

En el sector de la industria agroalimentaria, en 2015 unas 655 empresas realizaron actividades de I+D+i  a nivel interno, lo que supone un 0,6% y 4 empresas menos que el año anterior, con lo que la caída es mucho más moderada que en otras actividades industriales. De estas, 457 empresas realizaron dicha actividad de manera continua y 198 empresas de manera ocasional, cuatro menos. 

En total, las empresas del sector de la alimentación, bebidas y tabaco que realizaron innovación interna y/o externa, incorporando la I+D +i a sus procesos y a sus productos en 2015 sumaron 1.071, un 4,2% y 47 menos que un año antes, con un gasto de 534 millones de euros, un 7,62% y 44 millones menos que en el año anterior.

Respecto a 2009, que es el año en que se freno el crecimiento de la actividad de I+D+i en este sector, suponen un 19,5% y 159 empresas menos. No obstante, en un entorno nacional en el que existen más de 28.000 empresas del sector agroalimentario, apenas un 2,3% de las mismas realizaron actividades investigadoras e innovadoras propias en procesos o producción. De éstas, 101 eran grandes empresas, de las cuales 97 la venían realizando de forma continua y 4 de manera ocasional, siendo nueve menos que un año antes. Otras 554 eran pymes (hasta 250 empleados), cinco menos  que en 2014 y 359 las realizaban de forma continua y 194 de manera ocasional. 

La encuesta del INE reduce, no obstante, aún más el porcentaje de empresas que tenían incorporada en 2015 la actividad innovadora en las ramas de actividad de alimentación, bebidas y tabaco.  De manera continua, apenas un 0,70% de las empresas, frente al 0,64% de 2008, con lo que la confianza en la innovación parece haber aumentado. Es inferior al 0,74% registrado por el conjunto de la industria y  al 0,75% del total.

En las pequeñas y medianas empresas agroalimentarias, el porcentaje de incorporación es del 0,65%, frente al 0,60% de 2008 de forma continua y el 0,35%, frente al 0,40% de manera ocasional. En las grandes empresas, el porcentaje de confianza innovadora es del 0,96% frente al 0,89% en la I+D+i continua y pasa del 0,04% frente al 0,11% de manera ocasional.

Innovación continuada

Con carácter general positivo, según analiza la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), ha habido una tendencia creciente a incorporar de forma continua la actividad de innovación en el plan de negocio de las empresas agroalimentarias, abandonando o reduciendo el plano ocasional, sobre todo en las grandes empresas, que cuentan con más capital o con más posibilidades de conseguirlo para destinarlo a la misma.

La brecha entre el desarrollo de la actividad de I+D+i, realizada de forma continua y la ejecutada de manera ocasional es cada vez más amplia y común entre sectores y dimensión empresarial, habiéndose intensificado en los últimos años la integración de esa actividad en los planes de negocio, según FIAB.

El tamaño empresarial, como es lógico, sigue siendo un factor determinante en el acceso a la I+D+i, pero sin que se tenga que desdeñar el interés creciente de las pequeñas y medianas empresas por participar en la actividad innovadora a través de clústeres, plataformas tecnológicas, consorcios y otro tipo de asociaciones, que reparten el esfuerzo inversor común en este tipo de actividad.

De acuerdo a los datos del INE,  el porcentaje de empresas de la industria agroalimentaria que realizaron I+D sobre el total fue del 11,3% en 2015 y el de empresas que realizan I+D a nivel interno sobre el total de empresas con actividades innovadoras, del 61,1%.  En el grupo de pequeñas empresas, el 9,9% realizaron I+D y el 58,6% lo llevaron a cabo a nivel interno en su plan de negocio sobre el total de empresas con actividades innovadoras. En las grandes empresas, un 55,2% de las mismas realizaron I+D sobre el total, llegando al 79,8% la que tenían la I+D interna sobre el total de empresas con actividades innovadoras.  

Para FIAB, la reciente evolución del número de empresas que llevan a cabo actividades de I+D externa pone de manifiesto las preferencias por su internalización, como procedimiento de su implantación.

Distribución del gasto

De un gasto total en I+D+i de 534 millones de euros en el sector agroalimentario, un 33,4% y algo más de 178 millones se destinó a inversiones internas propias de I+D+i, con un incremento del 9,6% de un año a otro y en el que participaron 655 empresas. Otro 5,5% y sobre 29,4 millones de euros fue para la I+D externa, con un descenso del 10,7%, que fue realizado por 251 empresas agroalimentarias, unas 49 menos (-16,3%) que un año antes.

A la adquisición de maquinaria, equipos y “hardware” o “software” avanzados y edificios fue a parar algo más de 155 millones de euros en 2015, con un descenso del 21,7% sobre el año anterior. Esta inversión fue llevado a cabo por 399 empresas de la industria agroalimentaria, unas 61 menos (-13,3%) que entonces. 

A la adquisición de otros conocimientos externos para la innovación fue a parar un 15,1% del gasto en I+D+i, cerca de 81 millones de euros, con un aumento del 10,7% entre un año y otro. Esta actividad afectó a 27 empresas, unas 12 más, con un aumento del 80% sobre el año anterior.

A la formación para llevar a cabo actividades de innovación se destinaron algo más de 2 millones de euros en 2015, el mismo porcentaje del 0,4% del gasto total en I+D+i, que un año antes, y en la que se vieron involucradas 286 empresas, un 1,7% y 5 menos entre un año y otro, mientras que a la introducción de innovaciones en el mercado fueron a parar más 58,2 millones de euros, un 10,9% del gasto total en I+D+i, con un aumento del 20,4% sobre un año antes, afectando a 251 empresas agroalimentarias, un 1,2% y 3 más que en el año anterior.

Por último, al diseño, otros preparativos para producción y/o distribución de I+D  se destinaron casi 30 millones de euros, un 5,6% del gasto total, aumentando el 80,4% de un año a otro, pero con 82 empresas involucradas, unas 27 (-24,8%) menos.

Según la patronal empresarial española de alimentos y bebidas, la formación y la adquisición de conocimientos han ido ganando terreno a la adquisición de maquinaria, equipos, hardware y software, lo que denota que la innovación en bienes de capital cuenta con un nivel de implantación satisfactoria de forma generaliza.

En términos de gasto, sin embargo, la tipología de las industria marcas pautas de comportamiento diferenciales y aunque en la participación sobre los gastos totales de la partida de I+D interna es mayoritaria, tanto en el conjunto de las empresas, como en las de carácter industrial, en el sector agroalimentario, el equipamiento ha continuado ocupando una notable parte del presupuesto (más del 29%) y la incorporación de innovaciones en el mercado supera ampliamente a la cota de participación de la formación y la adquisición de conocimientos, según la patronal alimentaria.

Como es conocido, los resultados de los esfuerzos realizados en materia de innovación  no son inmediatos, ni tienen por objeto cambiar de forma tal y automático los procesos de producción o de gestión o la especialización de las empresas, señala FIAB. Sus resultados económicos, como parece obvio, siguen concentrándose en productos que se mantienen sin cambios. En concreto, durante el pasado 2016, esto sucedió en el 85,3% de todos los productos que participaron en la cifra de negocios. 

No obstante, puntualiza la patronal alimentaria, la novedad únicamente para la empresa ha aumentado su participación en la cifra de negocios en el bienio 2013-2015, a pesar que la novedad para el mercado se redujo en ese periodo, a pesar de ganar un mayor protagonismo desde el año 2005.

En 2015, apenas un 0,6% de la cifra de negocio del conjunto de las empresas del sector de alimentación, bebidas y tabaco fue aplicado a la innovación, no llegando al 1% tampoco la intensidad de innovación aplicada por las empresas con actividades innovadoras, ni por las de la empresas con actividades de I+D. Sin embargo, para FIAB “se ha detectado un progresivo avance de su actividad ligado a la innovación, ofreciendo, por tanto, un retorno claramente más elevado.”

Plataforma Food for Life-Spain

Durante el pasado año, la Plataforma Tecnológica “Food for Life-Spain” (PTF4LS), formada por más de 810 entidades, más de un millar de miembros y 11 grupos de trabajo, promovió más de 120 proyectos por un valor superior a los 257 millones de euros.  Fue el año de más amplia participación de proyectos de los últimos siete años, “lo que confirma el interés por la innovación como un valor diferencial, pero la financiación se quedó más de un 14% y alrededor de 43 millones por debajo de la del año anterior (más de 300 millones).

Los 11 grupos de trabajo son: Formación y Transferencia de Tecnología; Alimentación y Salud; Calidad, fabricación y sostenibilidad; Alimentos y Consumidor; Seguridad Alimentaria; Gestión de la Cadena Alimentaria con la Plataforma Tecnológica “Logistop”; Sector Cárnico; Sector Horeca; Sector Hortofrutícola; Envases y Embalajes con la PT del Envase “Packnet”, y Sector Lácteo, constituido en este último año 2016.

La PT4LS estuvo presente durante el pasado año en más de 150 eventos nacionales y casi 40 a nivel internacional, entre las que se encuentran las jornadas Interplataformas con otros homólogos nacionales y europeos, destacando algunas como el de “Economía Circular”, una iniciativa para identificar oportunidades desde el ámbito de la I+D en sectores industriales estratégicos en España, como primera paso en la transición hacia la economía circular, o el de “Plataformas alimentarias”, cuyo objetivo fue fomentar, mantener e intensificar las sinergias entre PTs y entidades para facilitar la conexión del sector alimentario en el desarrollo de actividades de I+D+i.

Por otro lado, FIAB mantuvo en 2016 el impulso de los proyectos europeos de la convocatoria Erasmus+  (proyectos Foodlab, FooDSTa y Food4Growth) para tender un puente entre Academia e Industria, con el impulso de la innovación desde la Universidad, el desarrollo de nuevos productos basados en las necesidades planteadas para la industria, la comercialización de nuevos productos y técnicas de comunicación de esta innovación.

También promovió la participación en distintos proyectos para el desarrollo de un entorno productivo sostenible, como son “EU-Merci”, del programa H2020, cuyo objetivo es la mejora de la eficiencia energética en la industria alimentaria europea, mediante la transferencia de las mejoras técnicas disponibles; el proyecto “PefMed”, del programa Interreg Med, en el que se trabaja en diferentes sectores de la industria del área mediterránea para la gestión sostenible de las empresas y la disposición de productos y servicios más respetuosos con el medio ambiente, así como el proyecto “WOGAnMBR, de la convocatoria LIFE, que aborda el desarrollo y la demostración de la tecnología AnMBR para el tratamiento y valorización de aguas residuales complejas de las industrias agroalimentarias.

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