Búsqueda en los contenidos de la web

Búsqueda avanzada

'El sector agroalimentario es clave en toda la agenda de desarrollo sostenible'

Entrevistamos a Marta Pedrajas, asesora del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Es licenciada en Filosofía y Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia y doctora en Filosofía con premio extraordinario. También pasó por Harvard. A finales de 2015 se incorporó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo como asesora de la Unidad de Política Estratégica, después de haber formado parte de la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SGCID) del Ministerio de Asuntos Exteriores, donde coordinó la planificación de la cooperación española y los contenidos temáticos de la agenda internacional, la posición española para la Agenda de desarrollo post2015 y de financiación del desarrollo. Además, fue la responsable del Plan Director de la Cooperación Española 2013-2016.

Ricardo Migueláñez.- ¿Podría explicarnos en qué consisten los Objetivos de Desarrollo Sostenible firmados en septiembre de 2015?

Marta Pedrajas.- Los ODS son parte de la nueva agenda global, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2015. Es la agenda que viene a continuar y ampliar el trabajo iniciado por los Objetivos de Desarrollo del Milenio que han estado vigentes en el periodo 2000-2015.

Todos los Estados Miembros de Naciones Unidas han aprobado y se han comprometido con la Agenda 2030 y los ODS. Es una agenda muy novedosa por su elaboración y contenido.  Tiene tres características fundamentales, es universal, es transformadora y es inclusiva. Es universal porque es una agenda para todos, una agenda para el Norte y para el Sur, para los países más pobres y para los más desarrollados. Todos los países se han comprometido a poner en marcha y cumplir los 17 ODS que son la parte más práctica que complementa la declaración política que tiene la parte de principios y valores. La nueva agenda 2030 está fundamentada en lo que se llaman las 5P: Personas, Planeta, Prosperidad, Paz y Alianzas (partnership en inglés) y estará vigente guiando todas las políticas de lucha contra la pobreza y de desarrollo sostenible hasta el año 2030.

R.M.- ¿Cuál ha sido el papel de España en las negociaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

M.P.- España ha tenido un papel muy activo en todos los proceso y debates internacionales y ha construido una posición nacional muy solida y compartida por todos los actores de la cooperación.

A nivel internacional participó en las consultas temáticas y organizó la consulta global sobre seguridad alimentaria y lucha contra el hambre en 2013 y la consulta con el sector privado en América Latina en 2014. Fue miembro activo del Grupo Abierto para la definición de los ODS, el proceso intergubernamental que se creó tras la conferencia de Rio +20 en el que estuvo trabajando durante dos años. Finalmente, participó en las negociaciones intergubernamentales del último año como miembro de la Unión Europea y en la Asamblea General de Naciones Unidas. El jefe del Estado, Felipe VI, encabezó la delegación española en la Cumbre que aprobó la Agenda 2030 y los ODS en Nueva York.

A nivel nacional, se construyó una posición nacional consensuada con todos los actores. El punto de partida fue un informe de expertos de la universidad española, coordinado por el profesor J.A. Alonso, y a partir de esa propuesta se elaboró la posición coordinada por la cooperación española con el resto de Ministerios, con las Comunidades Autónomas y con el Consejo de Cooperación donde las ONG, las empresas, los sindicatos y la Universidad tiene sus principales representantes. Se hicieron dos consultas nacionales para que pudiera participar todo el que estuviera interesado. En 2013 y en 2014, esta ultima en el congreso de los diputados, donde además participaron los representantes de los partidos políticos. Con la posición española, se preparaban los debates y las intervenciones a nivel internacional.

R.M.- ¿Cómo se han llegado a establecer los 17 objetivos? ¿Por qué esos y no otros?

M.P.- Ha sido un proceso largo, de más de tres años de trabajo, desde la conferencia de Rio +20 en el que se creó el grupo Abierto para los ODS. Incluso antes, en la revisión de los Objetivos del Milenio en 2010 ya se empezó a plantear como deberían ser los objetivos post2015. Todos estos años el proceso post2015 ha tenido muchos canales abiertos a nivel mundial, consultas temáticas, nacionales, regionales, informes de expertos… y todo ello cristalizó en la primera propuesta de los ODS que hizo el Grupo Abierto en julio de 2014. A partir de ahí, unos meses después, el SG ONU los respaldó en su informe de síntesis en diciembre 2014 y en el último año de negociación los países acabaron de cerrar toda la Declaración Política y el sistema de seguimiento y volvieron a respaldar los 17 ODS.

Es verdad que 17 puede ser un número extraño, pero es el fruto de un proceso muy amplio de participación y 17 refleja la agenda de todos. Son objetivos de desarrollo sostenible que equilibran las tres dimensiones social, económica y ambiental del desarrollo.

Los ODS sociales son el primer bloque, y son los más similares a la agenda de los ODM, están centrados en la persona y en la lucha contra la pobreza y el hambre, el fomento de la educación, la salud, los derechos de las mujeres, etc.

El segundo bloque es la parte económica, centrados en crecimiento inclusivo, empleo, energía, infraestructuras, y lucha contra las desigualdades. El tercer bloque es el más innovador y transformador de la agenda, son los objetivos medioambientales, donde se plantean temas tan ambiciosos como las ciudades sostenibles, la producción y el consumo sostenible, la protección de la biodiversidad marina y terrestre, la lucha contra el cambio climático.

Finalmente hay dos objetivos más, los más difíciles de todos. El ODS 16 centrado en la buena gobernanza, la democracia, la justicia y las libertades fundamentales. Y el ODS 17 en los medios de implementación y la alianza global para poder llevar a cabo esta agenda.

Por tanto, fruto de un diálogo y negociación de tres años salieron estos 17 objetivos, que técnicamente pueden ser mejores, pueden ser más perfectos, pero estos 17 son los objetivos de todos, tienen fuerza moral. Y ese es un gran valor para el mundo actual.

R.M.- ¿Hay algún aspecto que considere que se debería haber incluido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y no se haya incluido?

M.P.- Yo tuve el privilegio de participar en las negociaciones durante muchos meses como coordinadora de la posición española, y he visto como en la última semana, cuando había que cerrar acuerdos todos los países mostraban sus cartas y definían de manera rotunda sus posiciones. Ahí es donde se ha visto lo difícil que es hablar de derechos humanos, en la misma sede de naciones unidas. Personalmente me hubiera gustado que el ODS 16 incluyera el cumplimiento de los Derechos Humanos como parte del objetivo y de las metas. También me hubiera gustado que el enfoque de derechos estuviera más presente en los demás objetivos, que se hablara de derecho a la alimentación, y no de acceso a los alimentos. Los temas de derechos humanos son los más difíciles, pero también se produjeron avances importantes pese a las presiones. Por ejemplo, en el ODS 5 (género) está bien recogido, ahí no se cedió y están los derechos de las mujeres, la condena al matrimonio infantil, etc. Pero no eran temas fáciles, había que negociarlos y argumentarlos una y otra vez. En el ODS 16 se detenía todo, al final se acabó llegando a un acuerdo en las metas donde se promovían las libertades fundamentales, aunque se suavizó el lenguaje de derechos humanos. Pero era la única manera posible de poder tener este ODS porque, de otra manera, algunos países emergentes se iban a oponer a todo el acuerdo y se perdía todo. La Unión Europea lo peleó muchísimo.

Por otro lado, en la declaración política que se negoció los meses siguientes, se quiso reforzar esa parte y hay un llamamiento muy rotundo a los Derechos Humanos desde el principio. Y como marco de trabajo para la agenda de desarrollo. También se fundamenta toda la agenda en el marco de la Carta de Naciones Unidas, “We the peoples”, nosotros los pueblos. Es la agenda de todos, la nuestra, la de las personas, los pueblos. Fue una negociación difícil, pero con un resultado bueno y equilibrado.

R.M.- ¿Cómo se prevé que se apliquen estos objetivos en la práctica en el ámbito agrícola, ganadero y alimentario? ¿Qué pasos deben dar ahora los países?

M.P.- Hasta ahora hemos estado elaborando y negociando la agenda. Pero desde el 1 de enero de 2016 ya está vigente. Llevamos solo 4 meses. Pero ya se están dando pasos. En marzo de 2016 se han aprobado los indicadores globales para medir el progreso. Ahora es preciso que cada país haga su plan nacional, su planificación, que estructure sus políticas nacionales orientadas a dar cumplimiento a los ODS. Es una agenda universal, todos la tienen que cumplir y tienen que rendir cuentas de ello. Así lo aprobaron todos los países en la Cumbre de Naciones Unidas. En julio de este año ya hay 21 países que voluntariamente van a rendir cuentas, que van a mostrar sus primeras evaluaciones nacionales en el Foro Político de Alto Nivel que es el órgano de seguimiento anual de la agenda 2030. Países como Francia, Alemania, Suiza, Noruega, México, Colombia, Sierra Leona o Uganda,… se han presentado voluntarios para mostrar los avances de su cumplimiento. Es una gran noticia para los primeros seis meses.

Muchos países están elaborando los planes nacionales. El PNUD está trabajando con todo el sistema de Naciones Unidas y apoyando ya a más de 100 países en la elaboración de estos planes con un enfoque que se llama MAPS: Mainstreaming, Acceleration and Policy Support. España, en mi opinión,  también tendrá que elaborar su plan nacional para los ODS, no hay que olvidar que también es una agenda que tiene que cumplir España a nivel nacional. Y la tiene que cumplir en todos los sectores, en la lucha contra la pobreza (con los indicadores nacionales de pobreza que, evidentemente, serán distintos a los de países en desarrollo), pero también tiene que reducir las desigualdades como dice el ODS 10, tiene que luchar contra el desempleo juvenil como dice el ODS 8, tiene que promover la educación de calidad del ODS 4, la nutrición adecuada del ODS2, la sanidad para todos del ODS 3, y además promover la sostenibilidad de las ciudades, el consumo y la producción sostenible del ODS12 y proteger la biodiversidad. Los ámbitos agrícola, ganadero y alimentario tendrán que estar implicados en estos planes nacionales, porque les afectan muchos de los ODS, yo diría que están presentes en casi todos los ODS, porque son ámbitos fundamentales para el desarrollo de las personas, para el cuidado del planeta y para la generación de prosperidad compartida.

Se podría proponer un análisis específico dentro del sector agrícola, alimentario y ganadero de su participación e impacto en toda la agenda de desarrollo sostenible, porque está presente y es clave en prácticamente todos los ODS.

R.M.- Da la impresión de que los objetivos que se marcan en estos grandes acuerdos nunca se cumplen, como ocurrió con los Objetivos del Milenio. ¿Por qué sucede esto? ¿Se establecen objetivos demasiado ambiciosos?

M.P.- Bueno, no comparto del todo esta afirmación, habría que matizarla. Los ODM se han cumplido en su mayoría y en la mayoría de regiones del planeta. Esto lo dicen los informes anuales de Naciones Unidas con indicadores objetivos de cumplimiento. El ODM 1 que era reducir la pobreza extrema a la mitad se ha cumplido en todas las regiones, en África Subsahariana también. Lo que pasa es que queda reducir la otra mitad… y ese es el paso siguiente, el ODS 1 establece que hay que erradicar la pobreza extrema, en todas sus formas y  en todas partes. Es mucho más ambicioso. Otros ODM se han cumplido en muchas zonas, como el acceso a la educación primaria… pero ahora el ODS 4, que es sobre educación, no plantea sólo el acceso a la educación, sino la calidad de la educación  y para toda la vida. Por tanto, los objetivos son más ambiciosos porque estamos ante una agenda universal. Otros ODM tienen  grandes retrasos en su cumplimiento, sobre todo en África Subsahariana, como la mortalidad materna e infantil que sigue siendo muy alta. El ODM de género también lleva retraso en algunos países árabes, etc. Y los problemas medioambientales tienen que ser enfocados de manera específica, estaban muy ausentes en los ODM.

La visión de la Agenda 2030 es mucho más amplia, es “un mundo libre de pobreza, tiranía y violencia” donde “sea universal el respeto a los derechos humanos y la dignidad humana, el estado de derecho, la justicia, la igualdad y la no discriminación, donde se respeten las razas, el origen étnico y la diversidad cultural y en el que exista igualdad de oportunidades”. Los ODS están para orientar este camino en los próximos quince años. Y son los que nos hemos dado todos, nadie los ha impuesto, es la agenda negociada y aprobada por todos los países, por nosotros “los pueblos”. Estamos en el momento crucial de ponerla en marcha.

R.M.- Uno de los eternos objetivos es la seguridad alimentaria y la erradicación del hambre en el mundo. ¿Cómo se ha abordado esta cuestión en los ODS? ¿Hay alguna novedad con respecto a acuerdos internacionales anteriores?

M.P.- El ODS 2 es específico para luchar contra el hambre, lograr la seguridad alimentaria y promover una agricultura sostenible. Es una novedad respecto a los ODM, donde no existía un objetivo específico y, donde varios años después, se incluyó una meta en el ODM1. Ahora hay un objetivo propio, en el que además se ha incluido el enfoque de nutrición y el de agricultura sostenible, que también son problemas en los países desarrollados. Hay que lograr acabar con el hambre, pero también promover una nutrición adecuada y suficiente, una seguridad alimentaria. Es un objetivo muy completo, construido además sobre la iniciativa lanzada por el Secretario General de la ONU en 2012 llamada “Desafio Hambre Cero” (Zero Hunger Challenge) que contiene cinco pilares que son la clave para lograr una seguridad alimentaria y nutricional para todo el planeta: http://www.un.org/en/zerohunger/#&panel1-1

  • 100% de acceso a una alimentación adecuada todo el año.
  • Cero retraso en el crecimiento en niños y niñas en la primera infancia.
  • Todos los sistemas alimentarios son sostenibles.
  • 100% de incremento en la productivdad y el ingreso de los pequeños productores
  • Cero desperdicio de alimentos y pérdidas postcosecha.

R.M.- De cara a alcanzar un desarrollo verdaderamente sostenible, ¿qué papel considera que juega la innovación para la consecución de los ODS?

M.P.- La innovación y el conocimiento son clave. Si movilizamos los mismos recursos que hasta ahora, es difícil que se pueda cumplir todos los objetivos en todas partes, los desafíos son mayores, el aumento de población es grande en los países en desarrollo, las ciudades están creciendo a un ritmo vertiginoso, sobre todo en países de renta media, con la pobreza que se genera alrededor cuando no hay infraestructuras ni servicios adecuados. Todavía hay mucha pobreza rural, pero hace falta también empezar a trabajar en la pobreza urbana. Y es preciso movilizar recursos, instrumentos, tecnología para hacer frente a los nuevos retos. Hace falta mejorar la productividad, hace falta innovación tecnológica que de soluciones a problemas de desarrollo. Pero también hace falta innovación social e innovación en los sistemas de gobernanza. El PNUD, por ejemplo, promueve la innovación en su plan estratégico, aplicada al diseño de nuevos servicios de desarrollo para apoyar a los gobiernos nacionales a hacer frente a desafíos complejos. Nuevos enfoques, nuevas tecnologías y medios para mejorar la provisión de servicios que permitan incluir a toda la ciudadanía en la resolución de problemas y en la promoción social.

La Agenda 2030 acaba promoviendo la Alianza Global para el Desarrollo. Esto es clave, todos somos importantes para cumplir todos y cada ODS, en el ámbito de trabajo de cada uno, en la alimentación, la agricultura, la salud, la educación, el desarrollo urbano, la creación de empleo, las relaciones internacionales, la justicia… todos los actores son importantes desde el papel que desempeña cada uno. Estamos empezando este camino y tenemos quince años por delante, podemos lograrlo.

volver

Vídeos

Boletín electrónico

Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

Grupo de Innovación Sostenible